Decálogo sobre la humildad por Samuel Muñoz
Hoy en día, para muchos, la humildad es algo tan simple como dejar los egocentrismos de
lado. Sin embargo, abarca muchos más aspectos de la vida.
Objetivamente, se define como el “conocimiento de las propias limitaciones y virtudes
y obrar de acuerdo a ellas” ergo es necesario saber tus capacidades e incapacidades y no
exagerarlas para vivir y dejar un legado a lo largo de tu propia vida.
1. Conocerse: como mencionamos anteriormente, es necesario hacer un total escaneo de lo
que puedes lograr y lo que no, con tal de crear un perfil de humildad.
2. Aceptarse: reconocerte a ti mismo como obra de tu aprendizaje y de tus vivencias, es
primordial para un ser humilde. Al ser una virtud se contrapone, por ende, a cualquier
ejercicio de pecado; al desear ser una persona distinta de la que se posee estaríamos
faltando a este principio.
3. Negarse a sí mismo: en cierto modo, es bueno aterrizar tu personalidad negando
habilidades o capacidades que uno quisiera tener para acercarse cada vez más a los
principios anteriormente planteados. “Saber que no se sabe, eso es humildad” –Lao Tse
4. Culturizarse: otro punto a tocar con mucha sutileza, es la educación. Hay una línea
muy delgada entre la humildad sabia y el egotismo ignorante. Si alguna vez se tiene
la oportunidad de leer a los clásicos o a reconocidos filósofos, se dará cuenta de la
importancia del conocimiento al momento de armar tu perfil humano.
5. Entregarse: el único hecho de aceptar que el mundo y la humanidad te obliga casi
subliminalmente a ser humilde, es algo que ayuda a alcanzar la plenitud humana. Esto
viene de la mano, también, a aceptar que no es una obligación perjudicial, muy por el
contrario, es prácticamente una invitación a ser una persona de bien dentro de una
población regida por los principios.
6. Errar: no es solo el hecho de equivocarse lo primordial, sino, la oportunidad que se te
entrega de aceptar las falencias.
7. Ser fuerte: en referencia al punto anterior, ser lo suficientemente fuerte de mente para
superar los errores o falencias que tengamos en nuestra vida, nos ayuda a la humildad,
llenándonos de valentía frente a comentarios negativos o a nuestras propias reflexiones
con respecto a nuestras discapacidades.
8. Silencio: este principio se puede resumir fácilmente con una frase; “es necesario callar las
virtudes, y dejar a los demás que las descubran”.
9. Crear: hacer y desaparecer. Una buena y noble forma de ser humilde es crear nuevas
cosas, ideas y diferentes elementos que pueden ayudar a más de alguno y no hacer
alumbramiento de lo logrado. Es una nueva oportunidad para ser manso mentalmente.
10. Humildad humilde: entre hablar sobre la humildad y ostentar ser humilde, hay una
pequeña brecha que al sobrepasarse, te convierte en un egotista.